Sobre Mileniards, Friki tecnológico, el paso generacional y la humanidad en general

Hace ya tiempo que venimos hablando de la nueva generación, esos milleniards que van a cambiar el mundo y lo van a arreglar, así que tras una ardua lectura de qué son y en qué consisten tengo ciertas ideas claras y ciertos matices a esa visión tan optimista de la generación Y.

En teoría perfectos.

Unas características que asustan en lo técnico y la preparación, dominan más de un idioma, la tecnología es innata a su ADN, se lanzan a probar toda novedad tecnológica sin temor al fracaso, son ágiles en cuanto a toma y ejecución de decisiones, consideran que la formación es continua, dan prioridad a vocaciones y hobbies frente a estabilidad (son atrevidos), abiertos al cambio que siempre ven como una oportunidad, dedican siempre parte de su tiempo a gustos y dedicaciones ajenas al trabajo y a responsabilidades familiares, son entregados en aquello a lo que le encuentran sentido y donde creen que pueden aportar, valoran la diversidad de opinión y les gustan los grupos heterogéneos y se rodean siempre de buen ambiente, buenas relaciones, participación, trabajo en grupo...

En la práctica la realidad es tozuda

Una generación que debería entender y atender con brillantez a todas las facetas de la vida, me gusta esta generación… sobre todo si fuera cierta, y no digo que sea culpa suya, la sociedad que se han encontrado no ha servido precisamente para que se cumplan esas características (salvo honrosas excepciones), pero es cierto que tienen una gran característica y es el mal uso que hacen de las oportunidades que se les presentan y los medios de los que disponen.

Niñatos orgullosos de lo que no son.

Conozco muchos de estos nativos tecnológicos que alardean de ser mileniards pensando que con ello ganan algo. Llegan a puesto de trabajo exigiendo, pensando que la formación es condición suficiente para exigir, exigir sueldos, exigir condiciones laborales, exigir medios, exigir privilegios… se han olvidado de que para llegar a ciertos puntos hay que demostrar, mejor dicho DEMOSTRAR. Porque para ser un mileniard no vale con haber nacido después de 1990, no vale con haber llegado al mundo rodeados de tecnología, hay que cumplir con trabajo y dedicación.

Conozco muchos de estos nativos tecnológicos que piensan que, frente a sus abuelos, son más listos y pueden no valorar sus conocimientos porque sus mayores no tienen correo electrónico, el Whatsapp es algo que les supera y porque les gustaría seguir saludando al señor del quiosco todas las mañanas al comprar el periódico. ¿Un quiosco? ¿Un señor? ¿Saludar?

Actitudes deplorables de esta generación (y que encima nos las están pegando)

- El móvil primero: suena el teléfono y lo dejan todo, miran el teléfono constantemente, los espectáculos a los que acuden se ven a través del móvil (con lo cual realmente no se disfruta), miles de fotografías que no se comparten mil veces y se ven sólo cuando se hacen, miran la hora en el móvil pero siempre dos veces porque la primera se distraen fácilmente. - La educación es lo segundo (o lo tercero, o lo cuarto): dar los buenos días, despedirse al salir… imposible, entran con el móvil, salen con el móvil, chatean entre dos estando reunidos varios (Vamos, como las miradas furtivas y sonrisillas de hace años, pero a lo bestia), la priorización de la tecnología frente a las personas les lleva a no practicar las relaciones personales, así les va. - Son impacientes, incluso con uno de sus vicios, la propia tecnología, el software solo vale si es superintuitivo, fácil y hace exactamente lo que necesitan. Esperar a que una televisión cambie de canal es una tortura, el videojuego de turno tarda mucho en cargar (segundos frente a los minutos que soportábamos el resto). - No toleran el fallo ajeno, si algo falla, algo se rompe, mejor tirar que arreglar o simplemente comprobar si se está utilizando bien. - Eso si, siempre, siempre tienen razón, si hacen algo mal (y lo saben, porque realmente lo saben), lejos de reconocerlo y disculparse simplemente esperan a que se arregle solo o renuncian (amistades perdidas por actitudes no tolerables precisamente por la falta de tolerancia). - Defienden la ecología, las buenas acciones… siempre y cuando no les toquen su zona de confort, hay que acoger refugiados, si, pero que lo haga el estado, hay que ayudar a hacer algo, si, pero que lo hagan los demás, me parecerá genial que hagan cosas, pero a mi que no me salpique, yo aplaudo y animo. - Capacidad de sufrimiento cero y tolerancia a la frustración parecido. El fracaso escolar se imputa a la escuela, se dejan los estudios porque es algo que cuesta y si algo no sale ni lo vuelvo a intentar, total, no me va a salir fácilmente. Si no es fácil seguro que no merece el esfuerzo. - Procrastinar es su verbo favorito, yo creo que se inventó con y para esta generación, también va en sus cromosomas grabado a fuego.

Lo reconozco, la situación socio-económica que les rodea y/o ha rodeado ni ayuda ni ha ayudado.

Gran culpa es de la generación anterior, quiero para mis hijos todo lo que yo no tuve. Y se olvidaron de darles lo más importante, capacidad de lucha y esfuerzo para conseguir las cosas. Lo reconozco y lo sufro, es difícil conseguir equilibrar lo que le das a un hijo y lo que quieres que consiga, somos más blandos que nuestros padres, probablemente porque, a pesar de la crisis tenemos más capacidad para darles lo que necesitan, al menos por ahora.

Y digo por ahora porque los mileniards de mayor edad están descubriendo (y lo siento) la realidad a base de golpes. Estudian una carrera, la acaban con mayor o menor brillantez y el resultado es que no encuentran trabajo en lo que han estudiado, ven a gente de nuestra generación, con derechos adquiridos por la veteranía que se toman demasiadas libertades y derechos en el trabajo probablemente inmerecidos, la crisis ha hecho que el trabajo sea menos reconocido, así que preparados, sin capacidad de trabajo, sin trabajo y sin posible reconocimiento… depresión absoluta.

¿Una visión muy negativa?

No, los hay buenos, muy buenos, será por mi entorno de trabajo, pero conozco a muchos que aprovechan bien las oportunidades, la tecnología que les rodea, los conocimientos que tienen y mantienen y saben esforzarse a pesar de la situación. Son capaces de ver el largo plazo y se comprometen con sus objetivos, duraderos en el tiempo, y entienden el entorno en el que viven y el entorno al que se enfrentan.

Además hay otros mileniards, esos que no nacen, esos que se hacen y que, como ha pasado en todas las generaciones, son capaces de adaptarse a los tiempos, igual no con la agilidad de los nativos tecnológicos, pero si con el tesón y la energía que identifican a generaciones per-internet. Porque los milleniards también se hacen y tengo muchos ejemplos, grandiosos ejemplos de ello.

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