El tabaco en la picota

Un dato, entre 2009 y 2015 la venta de cigarrillos ha caído un 47%, ¿se ha acabado una era de vicio cancerígeno?

¿Cuántos jóvenes fumadores conoces?

Recuerdo cuando era algo más joven que ahora (je, je) y salíamos los fines de semana. Mi cuadrilla nunca ha sido fumadora, igual el deporte tenía algo que ver, pero recuerdo muchas otras cuadrillas y entornos donde el cigarrillo en la boca era algo normal, el paquete de tabaco en el bolsillo daba una cierta solera y el estilo agarrando el poco benigno cigarillo marcaba la personalidad, estilo... incluso la tendencia sexual de los jovenes en los años 80, 90 y probablemente primeros de siglo.

Hoy día, conozco mucha gente de edades entre los 17 y los 30 años, no se si es coyuntural por el entorno en el que me encuentro, pero me da la sensación que este estereotipo definitivamente ha cambiado. No veo como antes chimeneas humanas paseando por la calle, no veo a la gente apagando el cigarrillo antes de entrar en el pequeño comercio, no escucho a padres contando historias sobre el olor de la ropa de sus hijos... puede ser coyuntural con el entorno en el que me muevo, pero no creo.

Incluso las lonjas esas, en las que las cuadrillas se juntan para pasar tardes de invierno (o de verano), han dejado de parecer fumaderos, ahora son sitios en los que el oloroso humo del tabaco ha dejado lugar a otro tipo de aromas menos dañinos. Lo de ventilar es una cosa que aprenderán las siguientes generaciones, eso está claro.

¿Habrá sido la crisis?

Es probable, al menos ha ayudado. El precio del paquete se ha ido disparando los años anteriores a la crisis, los impuestos han supuesto un ingreso importante para la economía de los paises y los diferentes gobiernos han ido aprovechando el enganche a la nicotina para recaudar de la más vil de las maneras: en la necesidad de los adictos. Y ya se sabe, somos humanos, y solo hay una cosa capaz de vencer a la adicción y es el bolsillo.

Hay otros factores que ha afectado bastante, el culto al cuerpo se ha implantado como modelo de vida para parte de los jóvenes, el mismo gobierno que por un lado subía el precio del tabaco propiciaba políticas para facilitar el deporte desde los centros escolares y por el camino las diferentes campañas de las empresas de múltiples sectores han acabado haciendo que el amor al cuerpo sano haya disparado la actividad deportiva: gimnasios, running, piscina, paddle, squash, senderismo, montañismo, bicicleta de montaña... y claro, el que fuma rinde menos, otro motivo para acabar con la adicción: lucirse ante los amigos.

Paradójicamente ellas fuman más

El otro gran cambio ha sido el tipo de fumador, antes ellos fumaban y ellas no, ellas eran las sanas, probablemente la maternidad tuviera mucho que ver, eso y ese machismo que ha ido desapareciendo y sacando de casa a muchas mujeres (cosa que debería hacer años que pasara), además nos lo vendieron como signo de liberación femenina, cosas del marketing. A fecha de hoy puedo deciros que conozco sólo un par de chicos fumadores por muchas fumadoras, y para colmo muy adictas al tabaco. Un problema que seguramente se resolverá sin mucho esfuerzo, desgraciadamente en las siguientes generaciones.

¿Es el tabaco un vicio en vías de extinción?

Sin dudarlo, la respuesta es si. Cada día los jóvenes fuman menos, cada día se ve peor al fumador, cada día es más complicado que nos vendan que fumar es algo socialmente bueno o si quiera algo neutro. Se acabó la imagen del vaquero con el cigarrillo en la mano, del chulo de playa conduciendo con una mano, de la nórdica de turno en el chiringuito de levante fumando rubio, del puro cubano como regalo estrella para los invitados de una boda. Como en otros muchos aspectos el fumeteo irá muriendo al mismo ritmo que la sociedad se hace más y más inteligente. Alegremonos por ello y sigamos mejorando como sociedad mientras nos dejen.

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