Viviendo en el absurdo

Después de los últimos acontecimientos de la cabalgata de reyes de Madrid y la polémica de las reinas magas... ¿cómo hemos llegado a esto?

Machismo y feminismo, las dos caras de una misma moneda

Que en esta sociedad hay un machismo histórico y muy arraigado no hay quien lo niegue, que hemos mejorado mucho, mucho, mucho tampoco, pero más allá de mentes atrasadas a su tiempo creo que esa situación ha cambiado mucho lo que me parece es que tenemos un pequeño problema mental que nos está llevando a situaciones absurdas por, como dice el sabio refranero, ser más papista que el papa.

Y es que hoy hay feministas que lo son por sistema y que interpretan las cosas en el extremo que no son. Siento decirlo, los reyes magos son los reyes magos, no las reinas magas, lo siento, es una tradición y es en principio histórico, cambiar la historia no es de feministas, es de, con perdón feministas extremas. ¿Tenemos que rodar una versión de Mari Poppins donde Mari Poppins sea el actor de moda por si alguien se sienta mal? Y es que me temo que ahora jugamos sin ningún criterio a empatar, y para colmo hasta lo legislamos.

Ley de paridad... si mi profesor de matemáticas levantara la cabeza

Jugamos a empatar, está claro, así que vamos a decir que tiene que haber un porcentaje de cada sexo en cargos de decisión. Vamos a ver qué es lo que yo no he entendido bien. Los puestos directivos, los puestos de decisión de las empresas, deberían ser para los mejores en esos cargo ¿o no? Por no hablar ya de puestos políticos. En las últimas elecciones algún partido llevaba por bandera lo equilibrado de sus listas electorales... ¡¡¡qué bien!!! por una vez admiten que han hecho la lista con la calculadora, no pensando en la calidad de los elegidos.

Y es que la paridad es una trampa al solitario, no hay que forzar situaciones que no tienen sentido, si Juan, Teresa, Ana, Luis y Carmen son los cinco mejores para dirigir la empresa lo serán por su formación, conocimientos y, que narices, porque son los mejores, no porque una ley diga que son más o menos los cromosomas X o Y que lideran la empresa. La ley de paridad es un insulto más a la inteligencia humana.

Igual lo que hay que hacer es tomar las medidas necesarias para que las posibilidades de llegar a un puesto de dirección sean igual es independientemente del sexo y me temo que no hay ningún motivo que haga suponer que intelectualmente, a nivel de personalidad, a nivel de liderazdo, unos u otros tengan habilidades diferentes.

¿Cuál es el problema? El otro día dijo una compañera de trabajo una frase lapidaria: "9 meses de embarazo y cuatro años hasta que dejamos a los niños". Pues bien, en lo de los meses de embarazo y la lactancia no hay nada que hacer, pero, en serio, ese no es el problema, el problema son los cuatro años de después y a eso, socialmente y legalmente pueden hacerse muchas cosas, conozco muchoas padres que estarían encantados de cuidar a sus hijos, y no unos pocos, muchos. Eso si sería paridad.

Las minorías mayoritarias y la discriminación positiva

Otro concepto curioso, vamos a utilizar cualquier evento para potenciar las minorías, vamos a dar ayudas económicas a los que por algún motivo pertenecen a esas minorías discriminadas por motivos sexuales, de raza, de inmigración... que no, otra vez el error, dar esas ayudas solo sirve para potenciar la discriminación. Vuelta la burra al trigo, que lo que hay que hacer es dar las mismas oportunidades a todos, no esta especie de discriminación positiva que lo único que hace es que las mayorías, los que seguimos la senda del oso, como dijo algún sabio, también sientan cierta discriminzación y se salgan (de una forma o de otra) de la senda legal para tratar de agarrar alguna de esas ayudas.

Cuestión de tiempo

Pues si, por la pinta, la sociedad circula hacia tiempos más civilizados, tiempos en los que la tolerancia hacia los demás sea la nota prioritaria, tiempos en los que nos dejemos de tonterías heredadas de momentos de la historia marcados por las supesticiones, algunas absurdas creencias religiosas y las teorías impuestas cuando a la sociedad no le daba por pensar las cosas. Tiempos mejores están por venir, ese es el consuelo, lo malo es que no creo que lo vean mis ojos.

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